Ping Pong: Entrevista con María Fernanda Heredía

Created December 29, 2025 by Cristina Freeman

Spain

Ping-pong, aquel juego rápido de pasar la pelota, lo traspasan Judy Goldman y Malena Fuentes a formato entrevista con María Fernanda Heredia, en esta entrevista realizada hace varios años. En este juego, le hicieron aquellas preguntas que abren una ventana a lo más interesante de la autora, aquellas palabras, anécdotas y vivencias que marcaron su vida, su forma de pensar, y que, de alguna manera, inspiraron sus obras.

 

María Fernanda Heredia es una reconocida autora de libros para niños y jóvenes. Nacida en Quito, Ecuador, ahora vive en Lima, Perú. Sus libros han ganado premios nacionales e internacionales y aparecen en listas de libros recomendados por la Fundación Cuatrogatos, Fundalectura, el Banco del Libro, IBBY y los Mirlos Blancos de la Jungenbibliothek de Munich.

 

 

Un recuerdo…¡PING!

 

¡Pong! Debía tener alrededor de catorce cuando, en media clase de Álgebra, mi profesor me llamó la atención: “Señorita Heredia, entrégueme el papel que tiene sobre su mesa”. Yo me puse pálida y comencé a temblar. Durante toda la hora me había pasado escribiendo una sentida carta a un novio (imaginario) a quien le estaba anunciando nuestra inminente ruptura, porque yo me había enamorado de otro chico (también imaginario), con quien tenía muchas cosas (imaginarias) en común. La mirada del profesor me dejó inmóvil, quise esconder la carta dentro de un cuaderno, pero él se abalanzó y me la arrebató. La leyó rápidamente y sentenció: “Usted nunca hará nada de provecho en la vida mientras tenga pájaros en la cabeza, ¡atienda a la clase!”.

Aquella tarde, ante la tarea de los imposibles polinomios, me di cuenta de que solo tenía un camino en mi vida: alimentar esos pájaros para que se hicieran tan grandes y fuertes, que lograran rescatarme y llevarme a su mundo imaginario.

 

Un juego…¡PING!

 

¡Pong! Mi tía Beatriz era costurera y solía regalarme los retazos de telas y de hilos que le sobraban. Con ellos yo jugaba a fabricar muñecas de trapo. Recuerdo lo mucho que disfrutaba crear algo a partir de pedacitos de géneros que no siempre tenían que ver uno con otro. Era una especie de doctor Frankenstein, juntando fragmentos y tratando de darles vida.

Yo pensaba que las muñecas me quedaban preciosas, pero quizá no era así, a veces los botones que servían como ojos eran demasiado grandes y las pobres muñecas provocaban más miedo que ganas de jugar con ellas.

 

Una comida…¡PING!

 

¡Pong! 

El locro de queso, una sopa típica de mi ciudad. Deliciosa y con memorias de familia.

 

Un libro que te marcó…¡PING!

 

¡Pong!

Un libro pequeñito, con un relato breve de Stefan Zweig: La colección invisible.

 

 

Un autor/a (vivo o muerto) con quien te gustaría tomar un café (¡o copas!) …¡PING!

 

¡Pong!

Con ninguno. Salvo que ese autor sea mi amigo(a) y tenga buen sentido del humor.

 

Una palabra que te encanta……¡PING!

 

¡Pong!

“Gratitud” por lo que significa. “Barbitúrico” por cómo suena.

 

Un tropiezo……¡PING!

 

¡Pong!

El mismo. Recurrente. Cada vez que me he enfrentado a una papeleta electoral.

 

Una victoria……¡PING!

 

¡Pong!

Mis sobrinos piensan que estar conmigo es un muy buen plan.

 

El humor es……¡PING!

 

¡Pong!

Esa campana que suena en la vida para que salgamos a recreo.

 

Un premio o reconocimiento significativo……¡PING!

 

¡Pong!

En 2003 recibí en Colombia el Premio Norma Fundalectura. A partir de ese momento mi vida y mi trabajo como escritora dieron un giro radical. Llevaba años escribiendo y publicando en Ecuador para un público poco numeroso (mi familia y alguna vecina amable), y aquel premio me permitió llegar a lectores que jamás imaginé. Fue como una palmadita en la espalda, una ratificación muy importante para mi trabajo. Recibir un premio siempre es una experiencia que emociona, pero lo es aún más sentir que ese reconocimiento marca un camino luminoso.

 

Un lugar por visitar……¡PING!

 

¡Pong!

 

Más que el turismo o la curiosidad de nuevos destinos, me mueven los afectos y los reencuentros. Siempre quiero volver a los lugares donde está la gente que más amo, o los sitios en los que mi corazón latió con fuerza.

Quizá un día tenga las agallas para ir a golpear la puerta de ese apartamento de la calle Yaupi, en Quito, y decirle al desconocido que me abra: “Disculpe, yo viví aquí cuando niña, y aquí fui feliz, ¿me permitiría pasar un momentito?”.

 

Adoras de tu papel de escritora... …¡PING!

 

¡Pong!

El viaje interior que supone cada nuevo libro y la complicidad con los lectores.

 

Detestas de tu papel de escritora... …¡PING!

 

¡Pong!

Nada.

 

Tu reto profesional ahora mismo……¡PING!

 

¡Pong!

Avanzo con pasitos cortos, no me tomo la escritura como una carrera profesional en la que suena un pistoletazo de salida. Y precisamente ese es el reto de cada día, que nada me impida seguir disfrutando, a mi ritmo, de esta tarea que me divierte, que me emociona y que me sacude el alma.

 

Una técnica para desbloquearte……¡PING!

 

¡Pong!

Escuchar música, leer, ver una película, caminar por el parque, tomarme una cerveza con mi marido mientras nos reímos de alguna intrascendencia.

 

Un modo de manejar el rechazo……¡PING!

 

¡Pong!

Mi primera novela fue rechazada con una serie de argumentos que me hicieron pensar que la literatura me estaba diciendo: “Gracias por participar, tome asiento”. Retiré el manuscrito y seis meses después esa misma novela ganó el Premio Latinoamericano Norma Fundalectura.

El rechazo es solo una invitación a descubrir otro camino y, con frecuencia, un curso rápido de humildad (que nunca viene mal).

 

Un consejo (o dos) para tratar con editores……¡PING!

 

¡Pong!

No soy buena para los consejos. Solo diré, desde la experiencia propia, que sé lo espinoso que puede resultar para un escritor sentir que su manuscrito es diseccionado sobre la mesa del editor. Hay una suerte de desnudez y vulnerabilidad en el acto de entregar un texto para revisión.

Sin embargo, soy una defensora apasionada del trabajo del editor, de esa otra mirada que aporta a la construcción de un texto, desde la experiencia, el conocimiento y la sensibilidad.

Ahora… no todo el que dice ser editor, lo es. Por eso solo me atrevo a recomendar: Si has dado con un editor(a) de verdad, abre los ojos, afina el oído y déjate acompañar.

 

Te inquieta del mundo de la LIJ……¡PING!

 

¡Pong!

Que, pese a todo el camino recorrido, muchos adultos siguen aproximándose al libro infantil y juvenil con la expectativa de que sea una píldora de mensajes positivos, un instrumento para aleccionar a sus hijos y a sus estudiantes.

 

Te enamora del mundo de la LIJ……¡PING!

 

¡Pong!

Cada nuevo libro maravilloso que llega a mis manos y que me ratifica que, la única literatura susceptible de transformarnos a cualquier edad, es la infantil.

 

En la LIJ hace falta……¡PING!

 

¡Pong!

Instituciones y autoridades que la impulsen con voluntad y responsabilidad. Hablo por mi país.

 

Tres nombres en la LIJ a seguir (autores, editores, organizaciones)… …¡PING!

 

¡Pong!

Tres instituciones a las que respeto y admiro mucho por su trabajo en favor de libro infantil y la lectura: La Fundación Cuatrogatos, Fundalectura y la Fundación Mempo Giardinelli. 

 

Un consejo para quien se dirige a un lector infantil o juvenil……¡PING!

 

¡Pong!

Soy muy mala para los consejos y muy poco original.

De hecho, cualquiera que sea el tema para el que se me pide un consejo, siempre responderé: hazlo bien, lo mejor que puedas y, claro, diviértete haciéndolo.

 

Un libro indispensable para un escritor……¡PING!

 

¡Pong!

No existe uno. Cada escritor -como cada lector- tendrá en su memoria el libro que lo marcó, que le reveló un camino, que lo empujó a contar historias. Yo tengo una lista de mis libros imprescindibles, pero hoy he recordado uno que leí hace varios años, y que me sorprendió por el juego y por el ingenio de su estructura, así como por la hondura de sus personajes: “Yo, la Divina” de Rabih Alameddine. Una novela fragmentaria escrita exclusivamente en primeros capítulos.

 

 

¿Cuántos libros hay en tu buró esperando a ser leídos? …¡PING!

 

¡Pong!

Tres, y ya estoy en ellos. Una novela policíaca. Una novela infantil. Y un libro sobre temas de salud (toda hipocondríaca que se respete debe tener uno a la mano).

 

Un NO……¡PING!

 

¡Pong!

Que sean dos, por favor: La leche. Las arañas.

 

Un SÍ……¡PING!

 

¡Pong!

Escuchar historias en las voces de mis padres.

 

¿En qué quedó el juego?

Empate

Malena F. Alzu
Author, Editor, Illustrator
Judy Goldman
Author, Translator

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